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Maratón del Sahara: la carrera que todos ganan y nadie quiere volver a ganar

El Sahara Marathon es la carrera solidaria por excelencia, por ella han pasado miles de corredores de todo el mundo a lo largo de los últimos dieciocho años; muchos de ellos runners populares, otros ilustres atletas como Martín Fiz, Abel Antón, Giorgio Calcaterra y tantos otros.

Todos acudían con el mismo propósito de mostrar su apoyo al pueblo saharaui en el exilio y llevar ayuda humanitaria a los campamentos. Sin embargo, en su historia le faltaba por escribir una página tan bonita y emocionante como la ocurrida en la edición de 2018, en la que la narración vital de los dos ganadores explica muy bien el sufrimiento de este pueblo a lo largo de los últimos 42 años.

Inmaculada Zanoguera es mallorquina, su nombre está ya escrito en la historia del deporte español porque entre otras cosas es Campeona de Europa de Baloncesto sub-20 con la Selección Española. Sin embargo ahora ha decidido dejar atrás su brillante paso por la NCAA americana y sus triunfos bajo las canastas, para ir a los campamentos saharauis de Tindouf en busca de sus raíces.

Su madre era saharaui y ella fue adoptada por una familia balear, después viajó a Estados Unidos con una beca para jugar al baloncesto y ahora continúa allí estudiando. Hace poco descubrió su origen y decidió viajar en busca del pasado de su desparecida madre, y hacerlo con todo un reto, correr los 42 kilómetros que separan el campamento de El Aaiun del de Smara y lo hizo con una merecida pero sufrida victoria en el Sahara Marathon.

Por el otro lado, Lehsen Sidahmed  también es saharaui, nació en los campamentos de Tindouf como un montón de jóvenes de varias generaciones nacidas en el exilio. Cuando era tan solo un niño se acogió al programa Vacaciones en Paz y viajó en verano a España donde fue acogido por una solidaria familia de la localidad toledana de Velada.

Al año siguiente, en 2001, se quedó a vivir ahí y todavía sigue en la población manchega trabajando instalando tarima y suelo en las casas. El año pasado viajó a los campamentos para probar suerte en el maratón de su tierra y logró un brillante cuarto puesto que le sirvió para marcarse un claro objetivo, ganar la carrera del año siguiente.

En 2018, tras una buena planificación, llegó a la última semana de febrero en perfecto estado de forma y salió desde el principio dispuesto a marcar su ritmo y hacerse con la victoria. Al principio marco un buen ritmo y se marchó con el vasco Jon Salvador, dos veces vencedor de esta carrera, pero al pasar el kilómetro 15 vio que podía ir a más ritmo y decidió marcharse solo hasta el final.

No fue sencillo porque los últimos cinco kilómetros los hizo con serios problemas en los gemelos, que le hicieron perder algo de la ventaja acumulada. Aun así, se impuso con más de 10 minutos sobre el de Erandio y 14 sobre el argelino Seddiki.

La prueba de este año tenía un significado muy especial porque el pueblo saharaui lleva 42 años malviviendo en medio del desierto argelino y la organización hizo un paralelismo entre los 42 años de sufrimiento de la población local con los 42 kilómetros de la distancia maratoniana.

Más de 500 corredores de 23 países distintos participaron en esta carrera. También se celebraron pruebas de otras distancias como media maratón, con triunfos del argelino Mohamed Bouremana y de la francesa Veronique Le Moing; de 10 km, con la victoria del héroe local Amaidan Salah y la española María Luisa Guillen; y de 5 km, donde ganaron el argelino Fardjallah Hicchem y la francesa Anne Marie Rebray.

El desierto argelino volvió a teñirse de solidaridad en una jornada un tanto desapacible, con mucho viento e incluso algo de lluvia, pero eso no fue impedimento para ver una emotiva edición de esta carrera que coincide con la fiesta nacional saharaui que en la jornada del 27 de febrero tendrá como conclusión la entrega de premios del Sahara Maraton 2018, donde se coronará a dos nuevos héroes de la resistencia saharaui.